19 • May • 2013
OPINIÓN
En opinión de: Sergio Grosjean

El Parque "Hidalgo" y su adoquín

Por: Sergio Grosjean Abimerhi
 
En recientes declaraciones, el alcalde electo, Renán Barrera Concha, confirmó que cuando inicie su gestión el 1 de septiembre, procederá en contra de los funcionarios corruptos de la presente administración, y reiteró que no habrá impunidad, y menos aún, borrón y cuenta nueva, tal y como hemos observado en otros gobiernos.
 
Para el caso, con tristeza, muchos observamos las adecuaciones que le hicieron al incorrectamente llamado parque Hidalgo, pues su nombre es Cepeda Peraza.
 
Los que transitamos por este hermoso sitio nos preguntamos por qué el ayuntamiento desvalijó el antiguo adoquín francés que llegó a Yucatán hace un siglo aproximadamente, pues este continúa dando un excelente servicio a los transeúntes y a los que disfrutan del parque día a día.
 
Creemos que retirar el adoquín fue un gran desacierto de esta administración y no lo digo simplemente por decir, pues desde el punto de vista técnico, estético e histórico no encontramos alguna justificación para haberlos retirado.
 
Pero para que podamos entender a cabalidad porque es un grave error el que se cometió en el parque y porqué continúa su decadencia, es importante conocer al menos parte de su historia, y para ello, describiré "grosso modo" su desarrollo y cambios a través del tiempo.
 
Hasta donde sabemos, el parque se llamaba hasta mediados del siglo XIX la plazuela del Jesús, y fue uno de los sitios más bellos y concurridos de la ciudad de Mérida. En el año 1870, el parque tenía en el centro una fuente de mármol con un monumento artístico inserto en el centro. Los pisos de su calzada eran de loza y mármol de carrara. Tenía bancas de hierro inglesas y estaba circundado por un enverjado que daba acceso por ciertas áreas y hasta determinadas horas de la noche.
 
Todos los jueves entre las 8 y 10 de la noche eran especiales, pues tocaba una banda de música militar bajo la dirección de don José Agustín de las Cuevas, y esas noches eran muy concurridas principalmente por los jóvenes. En esa época, la calle no estaba pavimentada y el paso de los carruajes levantaba una inconcebible polvareda en detrimento de los que se deleitaban con la música esas noches o de los que simplemente tomaban el fresco.
 
En contexto, había hermosos árboles de gran follaje que le proporcionaban a los transeúntes una agradable sombra, y aderezado con los colores y olores de las flores, hacían el lugar perfecto para descansar.
 
En el año de 1877, el parque era también llamado parque central, y estando al mando del gobierno don José María Iturralde, este le hizo cambiar el nombre por el de parque Hidalgo. La información periodística relativa al evento, no especifica si se le denominó de esta manera en honor al llamado padre de la patria D. Miguel Hidalgo y Costilla, o en honor a los hidalgos, pero todo parece indicar que fue en alusión a los segundos.
 
Cuando nos referimos a estos hidalgos, nos estamos refiriendo a los mayas que se adhirieron a las fuerzas gubernamentales durante la llamada guerra de castas o guerra campesina iniciada en 1847 en Tepich. El término de hidalgo es un título de nobleza, mismo que a la vez los hay de varias categorías, y en este caso, a estos mayas se les concedió el de menor cuantía en la heráldica. A los mayas se les consideraba "hijos de nadie", y para ellos sentirse hidalgos, es decir "hijos de algo", seguramente debió de causares mucha satisfacción, y posiblemente habrán dicho que al menos "algo es algo".
 
Entonces, estos hombres tenían comúnmente la función durante esta guerra de abrir las brechas a punta de machete y hacha, levantar trincheras, servir de guías, y para cualquier otra acción pesada. Su cuartel se ubicó en lo que por muchos años fue el teatro principal, y comúnmente estos combatientes ejercitaban sus maniobras de orden cerrado en un terreno, y este era precisamente donde hoy se asienta el parque.
 
Primeramente se le llamó Parque de los Hidalgos, luego Parque del Hidalgo, y finalmente se le acuñó el nombre Parque Hidalgo.
 
Posteriormente y ya entrado el año de 1897 durante el gobierno del licenciado Carlos Peón Machado, gracias a los donativos de particulares y al gobierno de aquella época, se inaugura un monumento en memoria del general Manuel Cepeda Peraza, y es nombrado oficialmente el parque en honor a este ilustre personaje en su 26 aniversario luctuoso, y esta obra vino a suplir a la antigua fuente que allá se asentaba. Cabe mencionar que este militar tuvo una destacada participación durante la llamada guerra de castas, y posteriormente fue gobernador del estado.
 
Como dato curioso, en el año de 1909, a su llegada a la ciudad de Mérida don Francisco y Madero celebró precisamente en el parque el primer mitin de su campaña anti reeleccionista.
 
Pasadas las décadas y entrada ya la segunda mitad del siglo XX, un alcalde decidió retirar del piso del parque el bello mármol de carrara, y en esa acción también retiraron las antiguas bancas de hierro inglesas y los preciosos tibores de metal.
 
Para el caso, pusieron en lugar del mármol el llamado adoquín francés. Muchos de los lectores se acordarán que hace algunas décadas la calle 60 estaba adoquinada, y un alcalde decidió retirarlo para poner en su lugar concreto.
 
Es importante mencionar que este adoquín forma parte de nuestra rica historia, pues llegó a Yucatán como lastre de los barcos a principios del siglo XX. Como recordaremos, a finales del siglo XIX y principios del XX, los barcos venían vacios de Europa y Estados Unidos con la intención de embarcar las pesadas pacas de henequén y retornar cargados a sus países con los derivados del llamado oro verde. Pero como estas naves necesitaban llevar un peso mínimo para nivelarse sobre todo el trayecto a Yucatán, traían como lastre materiales tales como el adoquín, tejas y la llamada viga belga.
 
No alejándonos de la secuencia que ocupamos, después que este parque tuvo mármol y que fue desmantelado para suplirlo con adoquín, ahora resultó que lo retiraron para poner un nuevo material más moderno y resistente, que como diríamos los yucatecos: fue simple "xláh" cemento. No me imagino que mejor material puede haber que el adoquín pues este ya duró más de un siglo y sigue dando buen uso. Sabemos que este artículo fue fabricado con materiales que incluyen un tipo de polvo ferroso y por eso es tan sólido y duradero.
 
"Pensando en voz alta" el alcalde que retiró el mármol hace décadas podría justificar tal acción alegando que habían paños de este material pétreo cuarteados y/o rotos, y era resbaloso durante las lluvias; de tal forma, era necesario suplirlos. En el caso del adoquín no encontramos elementos, porque finalmente si un lado está dañado simplemente se le da la vuelta y se utiliza otra cara.
 
Reconocemos que en varias partes del parque ya habían asentamientos y estaba desnivelado, y modestamente pensamos que lo que se debió hacer, es simplemente levantarlos, compactar la base, y volverlos a poner en su lugar.
 
De acuerdo a una entrevista que se le realizó a la ex alcaldesa en su debido momento, se refirió que utilizarían un material actual y moderno, y dejarían una pequeña área con el adoquín para plasmar una huella o marca histórica.
 
Tal y como en su momento lo comentamos, cuando se decide dejar una huella histórica es por la simple y sencilla razón que no existe forma de conservar lo que se está demoliendo o intentando rescatar, pero en este caso, el adoquín, es el material perfecto para ese parque, pues no se rompe y estéticamente es adecuado.
 
Entonces, cuando nos preguntamos cuáles fueron los argumentos para retirar definitivamente el adoquín, simplemente no los encontramos, pues desde el punto de vista técnico no conocemos alguna argumentación, pues no están ni rotos ni cuarteados.
 
Desde el punto de vista estético menos aún, pues embellecen el área. Finalmente, desde la perspectiva histórica creo que ni es necesario mencionarlo.
 
A muchos nos extrañó de sobre manera tal obra, pues supuestamente se está luchando por embellecer el centro histórico, y al realizar estos trabajos se va en detrimento, pues también se le está robando al parque un pedazo de su historia.
 
Los guías de turistas se han preguntado que está sucediendo, pues parte del tour por la ciudad o city tour (como en el ambiente turistero se le llama), es llevarlos por el parque y viajar por el tiempo a través de la historia, y los adoquines forman parte de nuestro rico acervo cultural, y son un excelente pretexto para sentarse y disfrutar el ambiente.
 
Es bien sabido que en Europa se respetan los adoquines con el mismo interés que las fachadas de los edificios históricos, reponiendo los dañados por otros similares, y por eso se mantienen relucientes sus ciudades, sus calles, sus empedrados, y los europeos nos preguntan por qué destruimos nuestro patrimonio y lo cambiamos por cemento.
 
Ya para concluir, quiero mencionar que ese adoquín, precisamente por su belleza y durabilidad, tiene un increíble valor en el mercado, pues cada uno cuesta aproximadamente 30 pesos, y si esto lo multiplicamos por miles nos dará una sorprendente cantidad.
 
Esperemos que la entrante administración de Renán Barrera le dé un buen uso a este adoquín que supuestamente resguarda el ayuntamiento, mismo que deberá auditarse, pues son decenas de miles los que deben haber en bodega, y no queremos que acontezca lo mismo que en el pasado, pues nos gustaría verlos de nuevo aderezando los parques o calles, y muchos estaremos pendientes de su destino.

Acerca del autor:

Sergio Grosjean Abimerhi

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